Esa noche, Peeta encontró a Katniss sentada en el porche, mirando las estrellas.
Ella apoyó la cabeza en su hombro. Recordó a Rue, a Thresh, a Mags, a Finnick. Recordó a su padre, a Prim. Recordó a los chicos de los tributos que nunca tuvieron nombre en la prensa del Capitolio. serie de los juegos del hambre
—No te lo pide nadie.
Una mañana, un mensajero del nuevo gobierno —ya sin Capitolio, solo un consejo de distritos— apareció en la puerta de Katniss. Era una chica joven, con el pelo recogido en una trenza suelta y una mirada que recordaba demasiado a Prim. Esa noche, Peeta encontró a Katniss sentada en
—¿Y ahora qué?
Claro, aquí tienes una historia ambientada en el universo de Los Juegos del Hambre , justo después de los eventos de Sinsajo . Habían pasado cinco años desde el final de la guerra. Panem se reconstruía, ladrillo a ladrillo, y también lo hacían sus heridas. Katniss Everdeen ya no vivía en la Villa de los Vencedores, sino en una pequeña casa de madera en los márgenes del Distrito 12, donde el silencio solo era roto por el canto de los sinsonte y el viento que peinaba las praderas de dientes de león. Recordó a su padre, a Prim