—Que, cuando veas mi foto, me preguntes “¿Qué quieres ahora?” y me lo digas sin reservas.
—¿Qué? —inquirió Max, intrigado.
Un día, mientras revisaban una vieja galería de fotos, encontraron la primera imagen: Megan en el banco del parque, su cuaderno abierto, el viento jugando con su cabello. Max la miró y, sin necesidad de palabras, supo que el mayor regalo que habían recibido era la capacidad de preguntar y, más importante, de escuchar. Pideme Lo Que Quieras Ahora Y Siempre Megan Max...
Al regresar a casa, Max no pudo evitar sentir que aquel instante había sido más que una simple imagen. Esa noche, le envió el archivo a Megan con el mensaje: “¿Qué quieres ahora?” . —Que, cuando veas mi foto, me preguntes “¿Qué