El pollito explicó su situación y el conejo le dijo:
El gallo y la gallina se alegraron y felicitaron a su hijo por su perseverancia.
"¿Cómo vamos a registrar su nacimiento si no tenemos un acta?", preguntó el gallo.
"Claro que sí, puedo ayudarte. Pero necesito que llenes un formulario y me des algunos datos".
Después de esperar un rato, la hermana del conejo, que era una funcionaria del registro civil, salió a atenderlos. El pollito le explicó su situación y ella sonrió.
El pollito se sintió emocionado. ¡Finalmente iba a tener su acta de nacimiento!